Mis dos áreas de mayor experiencia clínica, con el detalle de qué cuadros abordo y qué herramientas uso en cada una.
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo y la mente, pero cuando se vuelve excesiva o constante empieza a limitar la vida cotidiana: el trabajo, los vínculos, el descanso, las decisiones simples. Trabajo con personas que atraviesan:
Abordaje: combino psicoeducación sobre el funcionamiento de la ansiedad, técnicas de reestructuración cognitiva para trabajar sobre los pensamientos que la sostienen, y estrategias de exposición gradual cuando el cuadro lo requiere. El objetivo no es eliminar la ansiedad, sino que deje de ocupar un lugar desproporcionado en tu vida.
Los vínculos son una parte fundamental de nuestra vida y tienen un impacto directo en el bienestar emocional. Cuando las relaciones dejan de ser un espacio de bienestar y se convierten en una fuente de sufrimiento, pueden afectar la autoestima, la calidad de vida y la forma en que nos relacionamos con los demás. Sin embargo, es posible aprender nuevas formas de vincularse, construir relaciones más saludables y desarrollar herramientas para afrontar estos desafíos.
Acompaño a personas que atraviesan:
Abordaje: desde la Terapia Cognitivo-Conductual, el tratamiento se orienta a identificar los patrones de pensamiento, emoción y comportamiento que mantienen estas dificultades. A través de estrategias basadas en la evidencia científica, trabajamos en el desarrollo de habilidades de comunicación, asertividad, regulación emocional y establecimiento de límites, favoreciendo la construcción de relaciones más saludables, satisfactorias y coherentes con los propios valores.
Además de estas dos áreas, también trabajo con depresión, estrés, desregulación emocional y otras consultas en adultos y adolescentes.
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